Cómo hacer una auditoría UX/UI orientada a la conversión
Cómo hacer una auditoría UX/UI orientada a la conversión para detectar fricciones, priorizar mejoras y comprobar si la web ayuda al negocio.
Una auditoría UX/UI sirve para comprobar si la web es útil para el negocio, si representa correctamente su actividad, si ayuda al usuario a comprender la oferta, si permite completar las acciones principales y si facilita la gestión interna.
Una web puede resultar visualmente atractiva y, aun así, dificultar la captación, la venta, la reserva, el registro o la atención posterior. También puede haber funcionado bien cuando se publicó y haberse quedado desactualizada a medida que cambiaban los servicios, los productos, los contenidos o los procesos del negocio.
Auditar la experiencia consiste en recorrer la web como lo harían sus usuarios, observar dónde aparecen dudas o bloqueos y comprobar si cada página contribuye a una decisión o una tarea concreta.
En este artículo, vamos a ver cómo realizar una auditoría UX/UI orientada a la conversión, desde la estructura y las páginas de entrada hasta los formularios, las áreas privadas, el móvil, la accesibilidad y la gestión de WordPress. Al final encontrarás una checklist para revisar la web de forma ordenada.
Empieza por comprender qué tiene que conseguir la web
Antes de entrar a revisar los elementos de la interfaz, como los botones o las secciones, tienes que entender qué función cumple la web dentro del negocio.
Un sitio web puede captar solicitudes comerciales, vender productos, conseguir reservas, permitir el acceso a una formación, generar registros, gestionar suscripciones o combinar varios de estos objetivos.
Identifica las acciones principales y secundarias. Una tienda puede tener como acción principal completar una compra y como acciones secundarias guardar un producto, suscribirse o solicitar asesoramiento. Una web de servicios puede buscar solicitudes cualificadas, mientras que una academia tiene que facilitar tanto la inscripción como el aprendizaje posterior.
También conviene conocer cómo funciona el proceso fuera de la web. Qué ocurre cuando alguien contacta, quién responde, qué información necesita el equipo, qué tareas se realizan manualmente y qué problemas se repiten.
Sin este contexto, la auditoría puede detectar defectos visuales, pero no comprobará si la web ayuda realmente al negocio.
Revisa si la estructura representa la oferta actual
Es posible que la web conserve decisiones que se tomaron en etapas anteriores del negocio.
A menudo aparecen nuevos servicios y no se reorganizan los que ya existen, se añaden páginas al menú porque no se sabe dónde colocarlas o se mantienen contenidos que ya no representan lo que la empresa vende.
Comprueba si las páginas y plantillas se corresponden con la oferta actual. Los servicios tienen que presentarse de forma coherente, los productos deben organizarse según cómo los busca el cliente y los contenidos repetidos necesitan plantillas específicas que mantengan una estructura común.
Revisa también si existen páginas duplicadas, categorías difíciles de distinguir, servicios que compiten entre sí o contenidos importantes escondidos en niveles demasiado profundos.
La navegación tiene que reflejar las prioridades actuales. El menú principal no debe incluir todas las páginas, debe ofrecer caminos reconocibles hacia las zonas que más utiliza el público.
Recorre las acciones principales de principio a fin
Una auditoría orientada a la conversión tiene que revisar tareas completas, no páginas aisladas.
Selecciona los recorridos más importantes del negocio:
- Encontrar un servicio y solicitar información.
- Localizar un producto y comprarlo.
- Reservar una cita.
- Registrarse en una prueba.
- Acceder a un curso.
- Descargar una factura.
- Cambiar de plan o cancelar una suscripción.
Empieza desde distintos puntos de entrada y avanza hasta completar la tarea. Cuenta los pasos, identifica las decisiones que tiene que tomar el usuario y anota cualquier información que falte o aparezca demasiado tarde.
No revises únicamente el recorrido ideal. Comprueba también qué ocurre cuando el producto está agotado, no hay fechas disponibles, el usuario introduce un dato incorrecto, el pago falla, la sesión caduca o el contenido está bloqueado.
Cada interrupción tiene que explicar qué ha ocurrido, qué información se conserva y qué puede hacer la persona a continuación.
Comprueba cómo funcionan las páginas de entrada
Los usuarios no siempre empiezan por la portada.
Pueden llegar a una ficha de producto desde Google, a un caso de éxito desde LinkedIn, a un artículo desde una newsletter o a una landing desde una campaña.
Consulta en la analítica qué páginas reciben tráfico y revisa cada una como si fuera la primera que ve el usuario.
La página tiene que proporcionar el contexto necesario para entender dónde está, qué ofrece el negocio y cómo puede continuar. También debe enlazar con contenidos relacionados y ofrecer un siguiente paso coherente.
Una página de servicio necesita explicar quién lo presta y cómo se inicia el contacto. Un producto debe permitir acceder a su categoría y comparar alternativas. Un caso de éxito puede enlazar al servicio utilizado.
Si una página solo funciona después de haber leído la portada, no está preparada para actuar como punto de entrada.
Revisa si la oferta puede entenderse y compararse
Antes de convertir, el usuario tiene que valorar si la oferta es lo que está buscando.
Comprueba si puede entender qué vende el negocio, para quién está pensado, qué incluye, qué diferencias existen entre las opciones y qué limitaciones debe conocer.
También tiene que encontrar información sobre precios o sobre cómo se calcula el presupuesto, plazos, condiciones, compatibilidades y qué ocurrirá después de comprar o contactar.
La información decisiva debe aparecer cerca del momento en que se necesita. Los gastos de envío no deberían descubrirse al final del checkout. Una dependencia técnica no puede aparecer después de comprar un plugin. Las condiciones de una membresía tienen que estar visibles antes de suscribirse.
Las pruebas de confianza también deben ser concretas. Los casos de éxito, las opiniones, las demostraciones y los datos tienen más valor cuando ayudan a responder una duda real.
Prueba formularios, registros, reservas y pagos
Los formularios concentran gran parte de la fricción de una web.
Revisa qué campos se piden, si todos son necesarios y si el orden corresponde al esfuerzo que requiere cada respuesta.
Las etiquetas tienen que permanecer visibles, los campos deben utilizar el tipo adecuado y el navegador debería poder autocompletar los datos conocidos.
Comprueba también cómo se muestran los errores. Un mensaje general en la parte superior obliga a buscar qué campo contiene el problema. Es preferible indicar el error junto al campo y explicar cómo corregirlo.
Después de provocar un error, confirma que la información ya introducida se conserva. El usuario también debe poder volver atrás sin perder el progreso.
En móvil, revisa el teclado virtual, el tamaño de los campos, la separación entre acciones y si el botón principal sigue siendo accesible mientras se completa el formulario.
Revisa lo que ocurre después de la conversión
Muchas webs concentran todo el esfuerzo en conseguir la compra, el contacto o el registro y apenas diseñan el paso siguiente.
Envía un formulario, realiza una compra de prueba, crea una cuenta o reserva una cita.
Después revisa el mensaje de confirmación, los correos automáticos, la información disponible en la cuenta y las instrucciones para continuar.
El usuario tiene que saber qué ha completado, cuándo recibirá respuesta, por qué canal y qué puede hacer mientras tanto.
También conviene probar los procesos de modificación y cancelación. Cambiar una reserva, actualizar el método de pago o cancelar una renovación no debería depender de contactar con soporte salvo que exista una razón concreta.
La web, los correos y el área privada deben utilizar la misma terminología y mantener expectativas coherentes.
Comprueba las cuentas y áreas privadas
El área de cliente tiene que facilitar las tareas habituales, no acumular todas las opciones posibles.
Revisa si el usuario puede consultar pedidos, descargar facturas, modificar una reserva, actualizar sus datos, gestionar pagos, cambiar de plan, acceder a contenidos, retomar el progreso o solicitar ayuda o soporte técnico.
La pantalla inicial debe priorizar las acciones más frecuentes. En una academia puede ser continuar un curso. En un SaaS, volver al último proyecto. En un ecommerce, consultar el estado de un pedido.
Comprueba también los permisos. Cada perfil tiene que ver las opciones que puede utilizar y comprender por qué no tiene acceso a otras.
Una cuenta vacía debe orientar hacia la primera acción, no limitarse a mostrar que todavía no hay contenido.
Diseña y revisa los estados vacíos y de error
Los estados vacíos forman parte de la experiencia habitual.
Una lista sin elementos tiene que explicar qué aparecerá allí y cómo crear el primero. Un panel sin datos debe indicar qué configuración falta. Una búsqueda sin resultados puede sugerir cómo modificar los términos o volver a una categoría.
Los errores tienen que ser específicos y claros: que el usuario se entere de cómo solucionarlos.
«Ha ocurrido un error» no explica si se ha perdido la información, si conviene intentarlo de nuevo o si hay que contactar con soporte.
Revisa los errores de formularios, pagos, accesos, permisos, conexiones, licencias e integraciones. En cada caso, la interfaz tiene que indicar qué ha ocurrido, qué consecuencias tiene y qué acción permite resolverlo.
Prueba los componentes con contenido real
El diseño no puede depender de que todos los textos tengan la longitud perfecta ni de que todas las imágenes compartan la misma proporción.
Prueba los componentes con el título más largo, el texto más breve y un elemento sin imagen. Revisa qué ocurre con precios elevados, muchas variantes, una lista vacía, un único resultado o cientos de elementos.
También tienes que probar el contenido traducido. Una etiqueta que cabe en español puede ocupar mucho más espacio en otro idioma.
Las tarjetas, los encabezados, las tablas y los botones deben mantener su jerarquía visual cuando el contenido cambia.
El objetivo no consiste en anticipar todas las combinaciones posibles, sino en comprobar que las variaciones razonables no rompen la interfaz.
Si quieres profundizar sobre este tema, lee mi artículo sobre Diseñar en WordPress con contenido real sin que se rompa en producción.
Revisa la experiencia en móvil
Los recorridos principales tienen que probarse en pantallas pequeñas y con interacción táctil.
Ten en cuenta que muchas veces no basta con reducir el ancho del navegador para hacer las pruebas: siempre que sea posible, utiliza dispositivos reales.
Comprueba el orden de los elementos, la longitud de las páginas, el tamaño de botones y campos y la separación entre acciones.
Revisa cómo se comportan los menús, los filtros, las tablas, las comparativas y las imágenes. Un elemento fijo no debe tapar contenido, y el teclado virtual no debería ocultar el botón necesario para continuar.
También hay que comprobar el checkout, la cuenta del cliente, los mensajes de error y cualquier interacción que en escritorio dependa del hover.
La versión móvil no debería ser una versión recortada de la web, sino una adaptación consciente de sus prioridades.
Si quieres profundizar sobre este tema, lee mi artículo sobre Mobile Always: guía de diseño para WordPress optimizado para móviles.
Evalúa el rendimiento desde el diseño
El rendimiento no depende únicamente de comprimir archivos o configurar la caché.
Las decisiones de diseño pueden introducir sliders, vídeos automáticos, animaciones simultáneas, imágenes decorativas, demasiadas fuentes o componentes muy anidados.
Revisa qué recursos aportan información y cuáles se han incluido sin tener en cuenta si afectaban al rendimiento.
También conviene detectar plugins que duplican funciones, librerías completas utilizadas para resolver un detalle y elementos que cargan en móvil aunque permanezcan ocultos.
No se trata de eliminar cualquier recurso visual. Se trata de comprobar si su valor justifica el coste que añade en carga, mantenimiento y complejidad.
Comprueba la accesibilidad en todo el recorrido
Revisa la accesibilidad de todas las páginas del sitio completo.
Comprueba el contraste, el tamaño del texto, la jerarquía de encabezados, el foco visible y el orden lógico del contenido.
Los formularios necesitan etiquetas, instrucciones comprensibles y errores que no dependan solo del color. Los botones y enlaces deben tener textos que expliquen la acción.
Revisa también el tamaño táctil, la navegación con teclado y las alternativas a gestos, movimientos o interacciones basadas en hover.
Y no olvides revisar los estados: abiertos, cerrados, activos, desactivados y de error.
Observa cómo se gestiona la web desde WordPress
Comprueba que la gestión interna del sitio se realiza cómodamente.
Pide a la persona que administra la web que realice una tarea habitual: crear un producto, publicar un caso de éxito, modificar un precio, añadir una sesión o gestionar una devolución.
Observa dónde duda, qué campos no entiende, qué información duplica y qué pasos realiza fuera de WordPress.
También conviene detectar qué partes evita actualizar porque el proceso resulta demasiado complejo o teme que se rompa el diseño.
La estructura de WordPress tiene que facilitar la publicación correcta. Los tipos de contenido, campos, patrones y restricciones deben reducir errores, mantener la coherencia y evitar que cada página tenga que construirse desde cero.
Revisa las dependencias del proyecto
Haz un inventario de temas, plugins, integraciones, licencias, código personalizado, automatizaciones y servicios externos.
Para cada dependencia, comprueba qué función cumple, si se utiliza realmente y si duplica otra herramienta.
También debes revisar si se mantiene actualizada, qué impacto tiene en rendimiento y qué ocurriría si dejara de funcionar.
Conviene saber quién puede gestionarla y dónde se conserva la documentación o el acceso. Una automatización crítica que solo conoce una persona constituye un riesgo para el negocio.
Este inventario no sustituye una auditoría técnica, pero ayuda a detectar decisiones que afectan directamente a la experiencia y al mantenimiento de la web.
Prioriza los cambios según su impacto
Una auditoría puede generar decenas de observaciones, pero no todas tienen la misma importancia.
Para priorizarlas, valora la frecuencia del problema, su gravedad, el número de usuarios afectados, el impacto en el negocio y el esfuerzo necesario para resolverlo.
Empieza por los problemas que impiden completar acciones importantes: pagos que fallan, formularios que no se envían, costes que aparecen tarde o accesos que no funcionan.
Después revisa las fricciones recurrentes que generan dudas, abandonos o trabajo manual.
Los cambios visuales con poco impacto pueden esperar. Una auditoría orientada a la conversión no tiene como objetivo producir una lista extensa, sino decidir qué mejoras conviene implementar primero.
Checklist para una auditoría UX/UI orientada a la conversión
Negocio y estructura
- La web representa la oferta actual.
- Están identificadas las acciones principales del negocio.
- La navegación refleja las prioridades actuales.
- No hay páginas obsoletas, duplicadas o difíciles de diferenciar.
- Los contenidos del mismo tipo utilizan plantillas coherentes.
Páginas y recorridos
- Las páginas que reciben tráfico funcionan como puntos de entrada.
- Cada página proporciona el contexto necesario.
- Los recorridos principales pueden completarse de principio a fin.
- Los caminos alternativos y los errores también están diseñados.
- Cada página ofrece un siguiente paso claro.
Oferta y conversión
- El usuario puede entender qué se ofrece y para quién.
- Las diferencias entre opciones resultan claras.
- Los precios, condiciones y limitaciones aparecen a tiempo.
- Los formularios piden únicamente información necesaria.
- Los errores se muestran junto al campo y conservan los datos.
- La confirmación explica qué ocurrirá después.
Experiencia posterior
- Los correos automáticos mantienen la terminología de la web.
- El usuario puede gestionar sus datos, pagos y suscripciones.
- Las áreas privadas priorizan las tareas más frecuentes.
- Los estados vacíos orientan hacia una acción.
- Los errores explican qué ha ocurrido y cómo resolverlo.
Diseño y contenido
- Los componentes funcionan con textos largos y breves.
- Las imágenes mantienen su sentido con distintas proporciones.
- Las listas funcionan con pocos y con muchos resultados.
- La jerarquía visual se mantiene con contenido real.
- El diseño no depende de un ejemplo perfecto.
Móvil y accesibilidad
- Los recorridos principales funcionan en dispositivos móviles.
- Los botones y campos tienen un tamaño táctil adecuado.
- El teclado virtual no bloquea acciones importantes.
- Los menús, filtros y tablas se adaptan correctamente.
- El contraste y el tamaño del texto resultan suficientes.
- La navegación funciona con teclado.
- El foco es visible.
- Los errores no dependen únicamente del color.
- Las interacciones tienen alternativas al hover y a los gestos.
Rendimiento y WordPress
- Las imágenes, vídeos y animaciones tienen una función clara.
- No hay plugins o librerías que dupliquen funciones.
- La persona responsable puede actualizar el contenido con facilidad.
- Los campos y plantillas reducen errores de publicación.
- Las dependencias están documentadas y mantenidas.
- Se conoce qué ocurriría si una integración dejara de funcionar.
Una auditoría útil conecta la experiencia con el negocio
Una web está preparada para sostener un negocio cuando representa su oferta, facilita los recorridos principales, resuelve lo que ocurre después de la conversión y permite gestionar el contenido sin generar problemas nuevos.
La auditoría UX/UI tiene que revisar la estructura, las páginas de entrada, la presentación de la oferta, la transacción, las cuentas, los estados, el móvil, la accesibilidad, el rendimiento y la gestión de WordPress.
El objetivo no consiste en acumular errores visuales que haya que corregir. Consiste en detectar qué impide que los usuarios comprendan, decidan y completen las acciones que mantienen el negocio en funcionamiento.
Te lo ha contado
Ana Cirujano
Soy diseñadora y ayudo a negocios online a fortalecer su marca, mejorar la experiencia de usuario y obtener mejores resultados.
